Sobre el templo
Kofuku-ji, uno de los templos budistas más antiguos e influyentes de Japón, se erige en el corazón del Parque de Nara como un testimonio vivo del poder del clan Fujiwara y de la gloria de la antigua capital. Su emblemática pagoda de cinco pisos, de 50,1 metros de altura, se refleja majestuosamente en el estanque Sarusawa y es uno de los símbolos más reconocibles de Nara. Fundado como templo familiar de la poderosa familia Fujiwara, este complejo —que en su apogeo llegó a tener más de 150 edificios— combina arquitectura imponente con una extraordinaria colección de tesoros artísticos. Sede principal de la secta Hossō (Yogācāra), Kofuku-ji forma parte de los Monumentos Históricos de la Antigua Nara, declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Pasear entre sus salones, pagodas y estatuas nacionales es adentrarse en el corazón espiritual y político del Japón del período Nara y Heian.
Historia
La historia de Kofuku-ji comienza en el año 669, cuando Kagami no Ōkimi, esposa del estadista Fujiwara no Kamatari (fundador del clan Fujiwara), estableció un pequeño oratorio budista llamado Yamashinadera en la actual prefectura de Kioto para rezar por la recuperación de su marido enfermo. Tras la Rebelión Jinshin de 672, el templo se trasladó a Umayasaka (renombrado Umayasakadera) y, finalmente, en 710, se mudó a su ubicación actual coincidiendo con el traslado de la capital a Heijō-kyō (la actual Nara). Bajo el patrocinio de Fujiwara no Fuhito, hijo de Kamatari, el templo recibió el nombre de Kofuku-ji (“Templo que Genera Bendiciones”), inspirado en el Sutra de Vimalakirti. Se convirtió rápidamente en uno de los Siete Grandes Templos de Nara (Nanto Shichi Daiji) y en el templo tutelar del clan Fujiwara, que dominó la política japonesa durante siglos. En su momento de mayor esplendor contaba con más de 150 edificios. A lo largo de los siglos sufrió repetidos incendios y destrucciones, especialmente durante la guerra civil de 1180 provocada por el clan Taira. La pagoda de cinco pisos, construida originalmente en 730 por orden de la emperatriz Kōmyō (hija de Fuhito), ha sido reconstruida varias veces; la actual data de 1426. Tras la Restauración Meiji y las políticas de separación entre sintoísmo y budismo, perdió gran parte de sus terrenos, pero conservó sus tesoros artísticos más importantes.
🎴 Curiosidades
La pagoda de cinco pisos (Gojū-no-tō), de 50,1 metros, es la segunda pagoda de madera más alta de Japón (solo superada por la de To-ji en Kioto). Construida originalmente en 730, la actual data de 1426 y es un Tesoro Nacional
La estatua de Ashura (Asura), una de las obras maestras del arte budista japonés, es una figura con tres rostros y seis brazos realizada en técnica de laca seca (dry lacquer) en el año 734. Su expresión serena y melancólica la ha convertido en una de las estatuas más queridas y fotografiadas de Nara
El Museo del Tesoro Nacional (Kokuhōkan) alberga una colección excepcional de estatuas del período Nara, incluyendo las Ocho Clases de Seres Mitológicos (Hachi Bushū) y los Diez Grandes Discípulos de Buda. Muchas son Tesoros Nacionales
En su apogeo, Kofuku-ji ocupaba gran parte de lo que hoy es el Parque de Nara y contaba con más de 150 edificios; hoy quedan varios salones importantes como el Tokon-dō (Salón Dorado del Este) con una estatua de Yakushi Nyorai y el Nan’en-dō (Salón Octogonal del Sur)
El templo es la sede principal de la secta Hossō (Yogācāra), una de las escuelas budistas más antiguas de Japón, centrada en el estudio de la conciencia
Junto al templo se encuentra el estanque Sarusawa, donde la pagoda se refleja con especial belleza al atardecer o durante la temporada de cerezos
Aunque muchos edificios fueron destruidos por incendios y guerras, la reconstrucción fiel de estructuras como la pagoda ha permitido conservar el espíritu del templo original
Kofuku-ji forma parte de los Monumentos Históricos de la Antigua Nara, inscritos como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1998
Cerca del templo viven los famosos ciervos sagrados de Nara, que a menudo pasean entre los visitantes y las estructuras históricas, creando una atmósfera única