Sobre el templo
Meiji Jingu es uno de los santuarios sintoístas más importantes y visitados de Japón, un oasis de serenidad y naturaleza en el corazón de la bulliciosa Tokio. Dedicado a las almas divinizadas del Emperador Meiji y la Emperatriz Shoken, quienes lideraron la transformación de Japón de un país feudal a una nación moderna durante la Restauración Meiji, este santuario ofrece un contraste impactante: tras cruzar su imponente torii de madera, el ruido de la ciudad desaparece y uno se adentra en un vasto bosque de más de 70 hectáreas. Los senderos sombreados por más de 100.000 árboles donados de todo Japón crean una atmósfera de profunda paz espiritual. El santuario principal, reconstruido fielmente tras la Segunda Guerra Mundial, irradia una belleza sobria y elegante que simboliza la gratitud eterna del pueblo japonés hacia la pareja imperial que abrió Japón al mundo. Es un lugar donde lo tradicional y lo moderno coexisten en perfecta armonía, recordando que incluso en medio del progreso vertiginoso, el espíritu de la naturaleza y la devoción ancestral perduran.
Historia
Meiji Jingu fue establecido en 1920 para conmemorar las virtudes del Emperador Meiji (1852-1912) y su esposa, la Emperatriz Shoken (1849-1914). Tras la muerte del emperador, el pueblo japonés expresó un deseo colectivo de honrar eternamente a la pareja imperial que había guiado la Restauración Meiji (1868), el proceso que modernizó Japón, acabó con el shogunato y abrió el país al mundo occidental. La construcción comenzó en 1915 en un antiguo campo de lirios que la pareja imperial solía visitar. Más de 100.000 árboles donados por ciudadanos de todo Japón fueron plantados por voluntarios (alrededor de 110.000 personas) para crear un bosque artificial que, con el paso del tiempo, se convertiría en un ecosistema natural autosostenible. El santuario se inauguró oficialmente el 1 de noviembre de 1920. Los edificios originales fueron destruidos durante los bombardeos de Tokio en la Segunda Guerra Mundial. La reconstrucción actual, financiada por donaciones públicas, se completó en 1958, manteniendo fielmente el estilo tradicional nagare-zukuri con ciprés japonés y techos de cobre. Hoy es uno de los santuarios más queridos de Japón y celebró su centenario en 2020.
🎴 Curiosidades
El bosque que rodea el santuario es artificial: más de 100.000 árboles de 234 especies diferentes fueron donados de todo Japón y plantados por voluntarios. Fue diseñado para convertirse en un bosque natural autosostenible después de 100-200 años, sin intervención humana desde su creación
El torii principal (Myojin torii) es el más grande de madera de Japón: mide unos 12 metros de altura, está hecho de ciprés taiwanés de más de 1.500 años y marca la entrada al mundo sagrado
En el santuario se realizan numerosas bodas sintoístas tradicionales; es uno de los lugares más populares para celebrar matrimonios en Japón
Durante el Hatsumode (primera visita del año), Meiji Jingu recibe millones de visitantes (a menudo más de 3 millones en los primeros tres días del año), siendo uno de los santuarios más concurridos del país
Hay un famoso pozo llamado Kiyomasa no Ido (Pozo de Kiyomasa), donde la gente reza por la realización de deseos
En el recinto se pueden ver barriles de sake y de vino francés donados como ofrendas; los barriles de vino reflejan la apertura internacional promovida por el Emperador Meiji
El Jardín Interior (Inner Garden) incluye un hermoso jardín de lirios que florece en junio, inspirado en el amor de la emperatriz por las flores
El santuario alberga también el Meiji Jingu Museum, con objetos relacionados con la vida del emperador, incluyendo su carruaje
Aunque está en pleno centro de Tokio (cerca de Harajuku y Yoyogi Park), el bosque crea un microclima donde viven más de 100 especies de aves y numerosos insectos y plantas raras
El camino principal desde la estación de Harajuku bajo el gran torii ofrece una de las transiciones más impresionantes de la ciudad moderna a la naturaleza sagrada